Los Más Inteligentes NO son los que Más Ganan en Bolsa

Cualquier inversor ha podido comprobar durante su trayectoria profesional y personal que las personas tienen características muy variadas en lo que se refiere a su personalidad y a su comportamiento como inversores.

Existen tantos inversores como estilos de inversión, cada uno realiza sus valoraciones y sus apuestas en base a unos criterios que definen su propio estilo, de la misma forma que no existen dos cantantes que canten exactamente igual. 

El comportamiento de los inversores

Si nos fijamos en las características esenciales que definen el comportamiento de los inversores, podemos ver que existen pocos estilos de inversión que agrupan a un gran número de personas (Value Investing, Trading, Inversión inmobiliaria, etc.), siguiendo la conocida Ley de Pareto.

Históricamente, la industria financiera ha distinguido a los inversores en función de su perfil de riesgo o del plazo de sus inversiones. No obstante, podemos observar que las diferencias entre los tipos de inversores no sólo siguen estos patrones, sino que los estilos de inversión se basan en distintas estructuras de comportamiento.

Dichas estructuras del comportamiento están condicionadas por la personalidad de los inversores, la cual lleva a tomar decisiones de inversión en base a unos intereses e incentivos determinados.

Pero… ¿Es cierto que los que más ganan en bolsa son los más inteligentes?

Vamos a verlo a continuación.

¿Es cierto que en la bolsa sólo ganan los más listos?

La bolsa es un ejercicio intelectual en el que tomamos decisiones de compra y decisiones de venta en base a la información que obtenemos del análisis de los gráficos, de los balances y de los informes de las empresas. 

Partiendo de esta premisa, sería razonable pensar que las personas más inteligentes ganan más dinero en bolsa, pero esto no es exactamente así. A continuación veremos si con ser una persona inteligente es suficiente, o necesitamos algo más.

Isaac Newton

El conocido físico Isaac Newton descubrió la ley de la gravedad, estableció las bases de la mecánica clásica y desarrolló el cálculo integral y diferencial. Casi nada.

También invirtió en Bolsa en la South Sea Company.

¿Y cuál fue el resultado?

South Sea Newton

Acabó perdiendo prácticamente todo su dinero, tal y como podemos observar en el gráfico.

Mensa (Organización internacional de superdotados)

Mensa es la élite mundial de la inteligencia y años atrás crearon el Mensa Investment Club.

Entre el año 1986 y el 2001, el Mensa Investment Club obtuvo una rentabilidad anual del 2,5%, mientras que el SP500 consiguió una rentabilidad del 15,3%.

Eso significa que si hubiéramos invertido 100.000€ en el SP500, hubiéramos obtenido un capital de 845.000€ al finalizar el periodo. En cambio, si lo hubiéramos invertido en Mensa, sólo hubiéramos obtenido 150.000€, lo cual significa una diferencia de casi 700.000€ menos.

Premios Nobel y Long Term Capital

La historia de Long Term Capital es muy conocida entre el mundo de los inversores, debido a las repercusiones que este evento tuvo para muchos pequeños ahorradores y para la industria en general.

Los Premios Nobel Merton y Scholes se encargaron de gestionar un fondo de inversión cuyo nombre era Long Term Capital Management.

Long Term Capital

Durante los 3 primeros años, lo hicieron realmente bien, superando sobradamente la rentabilidad del Dow Jones gracias al apalancamiento.

No obstante, cuando llegó la crisis de la renta fija rusa el fondo quebró, demostrando una vez más que ni los más inteligentes en el área económica tienen la seguridad de invertir el dinero a largo plazo de forma exitosa.

Ya hemos visto que el éxito de la inversión en bolsa no tiene por qué estar relacionado con la inteligencia, sino que depende de otras características personales.

Las características de los mejores inversores en bolsa

En el siguiente apartado, analizaremos las características personales que definen a los mejores inversores en bolsa. 

Para ello, analizaremos la personalidad de los inversores más influyentes y rentables de los últimos tiempos, lo cual representa un indicador claro de su éxito en la inversión.

Entre ellos, encontramos a Terry Smith, Warren Buffett, Peter Lynch o Francisco García Paramés. Todos ellos inversores a largo plazo, con estilos distintos, pero con características personales parecidas. ¡Vamos a analizarlas!

Habilidad para convertir la formación en conocimiento

Todos ellos coinciden en su pasión por la lectura, la formación y el conocimiento como herramientas para maximizar su potencial para tomar decisiones. 

Tener un punto de vista holístico sobre distintas situaciones les permite contar con una ventaja competitiva en las inversiones que llevan a cabo.

El sentido común

En los libros, se define al ser humano como un animal racional… Pero en los mercados financieros se demuestra constantemente todo lo contrario.

Los inversores toman decisiones en base a sentimientos como la codicia y el miedo, sacando a relucir su parte más irracional en los momentos menos adecuados. 

Por lo tanto, los inversores no actúan con sentido común, y este sentido es fundamental para ser rentable a largo plazo. El sentido común en la inversión se trabaja mediante el análisis fundamental de las empresas, y la reflexión antes de la toma de decisiones.

Paciencia y Disciplina

La paciencia y la disciplina son dos características personales que deben ir juntas si queremos obtener resultados significativos a largo plazo. 

Si al trabajo constante le añades un objetivo claro, con el tiempo es muy probable que consigas el objetivo planteado.

 

Si tienes alguna duda sobre el tema que hemos tratado en el artículo de hoy, puedes ponerla en los comentarios. Estaré encantado de responderte.

 

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