El poder del Interés Compuesto: Caso Práctico y Ejemplos

En el siguiente artículo te explicaré todo lo que necesitas saber sobre el interés compuesto. Este concepto tiene una gran importancia en el mundo de las finanzas y de la inversión, así que conviene conocer su funcionamiento para poderlo utilizar correctamente.

Antes de nada, tengo que decirte que en este artículo te enseñaré los principales conceptos relacionados con el interés compuesto. A simple vista, parece algo complejo, pero rápidamente te darás cuenta de que es mucho más sencillo de lo que parece.

El interés compuesto es una herramienta realmente poderosa y fácil de aplicar, aunque debes saber cómo hacerlo. A continuación te explicaré todos los detalles.

¡Empezamos!

1. Introducción al interés compuesto

Cuando hablo de la importancia del interés compuesto, no estoy exagerando. Según el propio Albert Einstein

‘’El Interés compuesto es una de las fuerzas más grandes del universo’’. 

En el siguiente apartado definiremos las principales características del interés compuesto y explicaremos, de forma práctica, cómo calcularlo.

Definición del interés compuesto

En las finanzas, el interés compuesto consiste en reinvertir los intereses que ha generado una inversión durante un determinado periodo de tiempo. 

Los intereses que se generan al final de cada periodo de inversión no se retiran, sino que se reinvierten, con el objetivo de aumentar el ritmo de acumulación del capital.

Si hacemos una inversión y reinvertimos los intereses, pondremos a trabajar el interés compuesto. Pero… ¿y eso cómo se hace?

¿Cómo pongo a trabajar el interés compuesto?

Pues es muy sencillo, cuando realizas una inversión de 1.000€ y al cabo de un año obtienes una rentabilidad del 10%, al final de ese periodo tienes 1.100€, de los cuales 100€ corresponden a los intereses. 

Llegados a este punto, tienes dos opciones

  1. Retirar los intereses (100€) para ponerlos en tu cuenta corriente
  2. Mantener los intereses (100€) invertidos, para generar el efecto bola de nieve que veremos más adelante.

En la opción 1), estaremos aplicando el interés simple, dado que no reinvertimos los intereses. En cambio, en la opción 2), estaremos poniendo a trabajar el interés compuesto gracias a la reinversión de los intereses.

Pero el interés compuesto no sólo es conocido por la frase de Albert Einstein. En el área de la inversión, Warren Buffett, considerado uno de los mejores inversores de la historia, respondió algo muy interesante cuando le preguntaron: 

¿Qué le ha llevado a ser la persona más rica del mundo?

A lo que Buffett contestó:

Esto se debe a 3 motivos:

  • El primero: vivir en Estados Unidos, por sus grandes oportunidades
  • El segundo: tener buenos genes para vivir muchos años
  • El tercero: el interés compuesto.

Gracias a sus excelentes habilidades para invertir en buenos negocios, y al poder del interés compuesto, Buffett lleva décadas siendo una de las personas más poderosas del planeta.

2. Diferencia entre Interés Simple e Interés Compuesto

Las principales diferencias entre el interés simple y el interés compuesto residen en el capital inicial y en el tipo de interés. Pero vamos a ver exactamente en qué se diferencian:

  • En el interés simple, el tipo de interés es siempre el mismo, mientras que en el interés compuesto, el tipo de interés va variando en función de cada periodo. Por lo tanto, podemos decir que en el interés compuesto, el tipo de interés no es algo fijo ni estático.
  • En el interés simple, el capital inicial se mantiene estático, mientras que en el interés compuesto se acumulan los intereses del periodo anterior. Por lo tanto, en el interés simple no se reinvierten los intereses a diferencia del interés compuesto, donde sí se reinvierten los intereses.

En resúmen, la diferencia más importante entre el interés simple y el interés compuesto está en la reinversión los intereses de forma periódica. 

Con el interés simple no reinvertimos los intereses, y siempre generamos la misma cantidad monetaria en intereses. En cambio, con el interés compuesto reinvertimos los intereses y gracias a ello obtenemos una rentabilidad creciente de nuestro capital. 

Una imagen vale más que mil palabras, así que vamos a prestar atención al siguiente gráfico.

Gráfico: Interés simple vs. Interés compuesto

interés compuesto

Tal y como observamos en el gráfico, si realizamos una inversión de 1.000€ a 20 años, con un tipo de interés del 10%, la rentabilidad que vayamos a conseguir dependerá de la estrategia que utilicemos.

Si no invertimos ese capital y lo dejamos en nuestra cuenta corriente, vamos a tener los mismos 1.000€ pasados los 20 años, con la correspondiente pérdida de poder adquisitivo por el efecto de la inflación.

Si los invertimos aplicando el interés simple, es decir, retirando anualmente los intereses, conseguiremos multiplicar x3 nuestro capital al cabo de 20 años, obteniendo un capital final de 3.000€.

Si lo invertimos aplicando el interés compuesto, es decir, reinvirtiendo los intereses, conseguiremos multiplicar x7 nuestro capital al cabo de 20 años, obteniendo más de 7.000€.

La conclusión de este apartado es más que evidente: si invertimos a largo plazo, debemos reinvertir los intereses (aplicando el interés compuesto) para maximizar el retorno de la inversión.

3. Ejemplo de Interés simple e Interés compuesto

A continuación, te enseñaré cómo calcular el interés simple y el interés compuesto, para que puedas entender el funcionamiento de esta fórmula matemática.

Ejemplo: Tenemos un capital inicial de 10.000€ y obtenemos una rentabilidad del 10% durante 3 años.

Interés simple

  • Interés año 1: 10% x 10.000€ = 1.000€
  • Interés año 2: 10% x 10.000€ = 1.000€
  • Interés año 3: 10% x 10.000€ = 1.000€

Total intereses: 3.000€

Interés compuesto

  • Interés año 1: 10% x 10.000€ = 1.000€
  • Interés año 2: 10% x 11.000€ = 1.100€
  • Interés año 3: 10% x 12.100€ = 1.210€

Total intereses: 3.310€

Tal y como podemos observar, con el interés compuesto obtenemos una mayor rentabilidad respecto al interés simple. Esto sucede porque en el caso del interés compuesto, reinvertimos los intereses, mientras que en el interés simple no lo reinvertimos.

La clave de este punto es comprender la importancia de invertir en activos que nos permitan poner en marcha el interés compuesto, para que el crecimiento de nuestras inversiones sean exponenciales.

4. El coste de oportunidad

El coste de oportunidad es un concepto muy útil que nos ayuda a tomar decisiones tanto en el ámbito financiero como en otras áreas de nuestra vida. 

Cuando tenemos que elegir una carrera universitaria, la compra de un coche o la oferta de trabajo que más nos conviene, nos encontramos ante un escenario donde existen costes de oportunidad.

En todos estos casos, tenemos que elegir entre dos o más opciones. Es conveniente elegir de forma lógica, utilizando unos criterios predefinidos, para minimizar el riesgo de elegir mal, y todo lo que esto conlleva.

Definición coste de oportunidad

El coste de oportunidad es aquello que dejamos de ganar al tomar una determinada decisión financiera o no financiera.

En el caso de la inversión, el coste de oportunidad contempla criterios como la rentabilidad, el plazo de la inversión, el riesgo, la volatilidad… Entre muchos otros. 

La variable que refleja el objetivo de cualquier inversión suele ser la rentabilidad, así que basaremos el coste de oportunidad en lo rentable que son las diferentes opciones de inversión.

Ejemplo del coste de oportunidad en la inversión

Queremos invertir nuestro dinero en un fondo de inversión, y nos encontramos con las 3 opciones siguientes para invertir nuestro dinero.

  • Opción A: 12% de rentabilidad
  • Opción B: 9% de rentabilidad
  • Opción C: 14% de rentabilidad

¿Cuál es el coste de oportunidad de elegir una u otra opción?

En este ejemplo, el coste de oportunidad de elegir cualquier opción que no sea la C (la opción más favorable, pues es la que nos ofrece una mayor rentabilidad), es de un 2% si elegimos la opción A, y de un 5% si elegimos la opción B. 

Este porcentaje refleja lo que dejamos de ganar en el caso de elegir alguna de las opciones que no sea la más favorable.

5. El efecto bola de nieve

El efecto bola de nieve es la consecuencia de un proceso que se inicia poco a poco pero que con el tiempo se retroalimenta, de forma que gana fuerza y tamaño de forma exponencial. 

El interés compuesto sigue el efecto bola de nieve, donde la acumulación de capital es cada vez mayor gracias a la reinversión de los intereses.

El gráfico de una inversión basada en el interés simple sigue una progresión lineal, mientras que en el caso del interés compuesto sigue una progresión exponencial, tal y como observamos en el siguiente gráfico.

Gráfico 2: Gráfico lineal vs. exponencial

progresión lineal y exponencial

Debemos saber que la inversión basada en el interés compuesto siempre nos permitirá acumular una mayor cantidad de capital respecto a la inversión basada en el interés simple. 

Esto sucede por la naturaleza de su crecimiento, donde el crecimiento exponencial nos permitirá rentabilizar la inversión antes y mejor que el crecimiento lineal del interés simple.

 

Si te ha surgido alguna duda a lo largo de este artículo, no dudes en preguntar cualquier duda en los comentarios. Estaré encantado de responderte.

 

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